Iguales y liberadas, pero siempre sometidas: embarazadas en las mesas electorales

Iguales y liberadas, pero siempre sometidas: embarazadas en las mesas electorales

Hace unos días, por casualidad, nos topamos con una historia que seguramente no aparecerá en los medios de comunicación, no llamará la atención de casi nadie, no suscitará encendidos debates en las calles de nuestras ciudades y, sin embargo, a nosotros nos ha parecido muy significativa, pues muestra sin ambages las execrables presiones a las que todas las mujeres se ven sometidas en nuestra sociedad de supuestas “libertad e igualdad”.

De cara a las próximas elecciones municipales, una mujer embarazada de 5 meses ha sido convocada como presidenta de una mesa electoral. Según comenta una amiga suya en su blog: “ha enviado un escrito con un justificante médico alegando que debido a su estado no es conveniente que ejerza dicho cargo el día de las elecciones y la administración competente no se lo ha admitido”.

Puede sorprender e, incluso, indignar la falta de consideración de la administración frente al embarazo, pero al publicar la noticia en nuestro twitter, hubo una respuesta de un joven estudiante de psicología (hombre, por supuesto) que nos llamó poderosamente la atención y, es más, nos alarmó por ser muestra del estado de sometimiento al que ha llegado la mujer en esta sociedad patriarcal y mercantilista. El chico, argumentaba que el embarazo no es una enfermedad, lo que es cierto y nadie le va a discutir, y después comentaba que el ser presidenta de la mesa a la embarazada no le iba a generar estrés, como mucho, hastío. No quiero alargarme mucho en cómo siguió la conversación, pero el hecho es que el estudiante siguió inflexible en su postura por más que le explicamos que catorce horas sentados en una mesa electoral es estresante para cualquiera, pero aún más para una mujer embarazada. Cuando el chico concluyó con un brusco “lo siento, no comparto opinión” fue el momento en el que me percaté de la profunda gravedad de la noticia. ¿Ése es el respeto que muestra nuestra sociedad ante una mujer embarazada?

Una vez más, queda claro la existencia de una moral de doble filo que se aprovecha de una falsa, pero políticamente correcta, idea de igualdad para seguir sometiendo a la mujer. Algo así como: “¿no dices que el embarazo no es una enfermedad?, ¡Pues, entonces, a trabajar!”. O vayamos un poquito más lejos: ”no querías trabajar fuera de casa y votar, pues no te quejes, a trabajar siempre y en todas condiciones” (y si tienes hijos pues lo metes en la guardería nada más nacer y sigues trabajando y si estás embarazada, pues trabajas hasta diez minutos antes del parto).

Así, vemos cómo, cuando interesa, nos transmiten la idea de que estar embarazada no es estar enferma y, para ello, utilizan premisas torticeras como que la vida de la mujer no tiene que verse limitada por su estado y que, aún embarazada, una mujer puede hacer y trabajar en todo lo que se proponga. Pero no nos engañemos, no esgrimen estos argumentos porque respeten a la mujer y le den libertad de elección. En realidad, lo hacen como manera de someterla y convencerla para que no deje su puesto de trabajo hasta que llegue a la semana 40 de embarazo. Todas las empresas, públicas o privadas, ponen enormes inconvenientes para favorecer la tranquilidad y el descanso que necesita una embarazada. De hecho, y por increíble que resulte, conozco a mujeres que trabajan en hospitales “amigos de los niños” que han tenido muchos problemas para conseguir una baja durante el embarazo.

Estamos ante un plan muy bien urdido para seguir sometiendo a las mujeres. Tienes la libertad de hacer lo que quieras, incluso embarazada, pero como eres igual a nosotros y tu estado no tiene especial relevancia, pues puedes seguir trabajando y hasta pasarte 14 horas en una mesa electoral.

Por otro lado, y por paradójico que parezca, en nuestra sociedad, la mujer embarazada se ve sometida cada vez a más y más pruebas médicas (peso, tensión, azúcar, hematocrito, ecografías para ver el corazón, riñones, líquido amniótico, …). Nos intentan convencer de que todas las pruebas son necesarias para comprobar que “todo esté bien”, juegan con el miedo a que pase algo y la especial sensibilidad del embarazo, de manera que no pasa un mes sin tener que peregrinar por hospitales o clínicas para seguir toda la batería de exámenes. La idea que se transmite es que el embarazo es peligroso y que en cualquier momento puede haber un problema. De esta forma, se infantiliza a la mujer y se le arrebata cualquier poder de decisión sobre su salud y sobre la de su bebé. Evidentemente, hay casos que necesitan más vigilancia, pero hay mujeres sanas que ven a más médicos durante su embarazo que en el resto de su vida y eso transmite una tensión y un estrés que no es nada beneficioso para el bebé.

Por mi profesión y, también, por mi situación personal como padre de una niña pequeña, conozco de cerca a muchas mujeres que están embarazadas o que lo han estado hace poco. Considero que tengo la empatía mínima para darme cuenta de que una embarazada merece todas las atenciones y cuidados, no porque considere que sea una enfermedad, sino muy al contrario, porque soy consciente de lo excepcional que es el hecho de llevar en su interior a una nueva vida.

Aunque a muchos hombres les pese, el sentir en nuestras entrañas una vida creciendo y formándose, es algo a lo que nosotros no podremos llegar nunca. Podemos colaborar en la concepción, pero la magia de desarrollar a una nueva persona en sus primeros nueve meses de existencia es exclusivamente femenina. El hombre puede cuidar y proteger, pero no nos engañemos, aquí la importante es la mujer. Estoy convencido de que esta manera de entender las evidentes diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres puede atacar el ego masculino de políticos, gobernantes, empresarios y hasta de los estudiantes de psicología como el que dio origen a esta entrada, pero es lo que hay, sólo nos queda asumir nuestro papel y ejercerlo de manera responsable por el bien de la mujer, de los niños y de toda la humanidad .

Al igual que nuestros antepasados, deberíamos ver en cada embarazada a la fuerza de la madre naturaleza abriéndose camino, venerarla y cuidarla como cuando la supervivencia de nuestra tribu dependía de los nuevos niños que nacían.

Y, por supuesto, los grandes olvidados siempre son los niños. Hoy en día, está más que demostrado que el estrés durante el embarazo tiene graves consecuencias para el bebé; está asociado al parto prematuro, al TDAH y al bajo peso al nacer, entre otros problemas. Y si buscamos la palabra “stress” en la Primal Health Research, la gran base de datos de estudios científicos sobre el embarazo recopilada por Michel Odent, obtenemos 42 estudios que hablan de embarazo y estrés.

Quien no haya estado embarazado o quien carezca de la empatía necesaria, no podrá entender que una embarazada, por norma general, no desea pasar 14 horas sentada en una silla, que necesita libertad para pasear, sentarse en su sofá o ir al baño cuando le apetezca. Debería poder decidir con quién quiere pasar el domingo y no tener que trabajar, obligatoriamente, catorce horas junto a unos desconocidos. Puede que haya alguien a quien no le genere estrés esas situaciones, pero una mujer embarazada debería poder elegir si desea o no desea presidir una mesa electoral.

Quitémonos la venda de los ojos tal y como hacen mis pacientes con la TRR (Terapia Regresiva Reconstructiva) y vayamos al origen de nuestros males. En esta época de crisis, en la que han quedado claras la caducidad y la toxicidad de las viejas estructuras económicas y sociales, creo que ha llegado la hora de cambiar la mentalidad patriarcal imperante que tiene a la mujer como antagonista, la somete y la infantiliza sin descanso. Sólo con la cooperación entre hombre y mujeres nuestra sociedad caminará hacia un modelo más justo e igualitario.

Texto: Ramón Soler

Foto: flickr – mikekline

Acerca del autor

Ramón Soler Ramón Soler - rsoler@mentelibre.es Psicólogo Colegiado Sanitario experto en Terapia Regresiva Reconstructiva, Hipnosis Clínica, Psicologia Pre y Perinatal, Psicología infantil y Psicología de la Mujer. Escritor, Divulgador y Conferenciante. En la actualidad pasa consulta Online para todo el mundo y Presencial en Málaga (España). Compagina esta labor con la de Codirector, Autor y Administrador de este Blog. Puedes visitar más sobre su trabajo como Psicólogo en : www.regresionesterapeuticas.com