Terapia para el Sr. Estivill

Terapia para el Sr. Estivill

Los seguidores de este blog, ya conocéis nuestra opinión sobre los métodos conductistas para enseñar a dormir a los niños, de hecho, en varios artículos hemos alertado sobre las dramáticas consecuencias que tiene el dejar llorar solo a un bebé. Estas técnicas de adiestramiento constituyen maltrato infantil y tienen gravísimas consecuencias para la futura vida emocional del niño. En este artículo, queremos volver sobre este tema, pues, periódicamente, aparecen noticias en los medios en las que se trivializa el enorme impacto negativo que estos métodos tienen sobre la salud emocional y física de los niños.

Como casi todos sabréis, el traductor para España del método Ferber para enseñar a los niños a dormir, Eduard Estivill, está presentando estos días su último libro, una especie de manual con consejos pediátricos de “sentido común” para padres. Por otro lado,  el susodicho, está promocionando una nueva edición revisada de su biblia de maltratos conductistas del sueño en la que promete que va a enseñar a los bebés a dormir solos ¡¡desde el primer día de vida!! Una atrocidad, vaya. Los niños no necesitan que nadie les enseñe a dormir, ni a comer, ni a hacer pipí/caca, ni a jugar. Cuando llega su momento, lo aprenden, sólo tenemos que respetar sus tiempos madurativos

Las absurdas y delirantes declaraciones de Estivill, en El País, para vender su último libro, nos proporcionaron algunos detalles sobre su vida que nos pueden ayudar a entender las motivaciones inconscientes que este médico tiene para promocionar y alentar el maltrato infantil.

Pasada la indignación inicial que sentí al leer la entrevista, afronto esta entrada con tristeza por el niño maltratado que fue, pero sin pena alguna por el adulto en el que se ha convertido, responsable y cómplice del maltrato de miles de niños. Según las cifras, ha vendido tres millones de libros, de modo que podemos hacernos una idea de la cantidad de infancias traumatizadas que ha provocado.

Leyendo las declaraciones del Sr. Estivill, podemos observar cómo refleja perfectamente los efectos de una infancia maltratada descritos por muchos especialistas y que observamos habitualmente en la consulta:

 

Infancia violentada y negación de la verdad.

“Sufrí una obesidad mórbida porque soy hijo de la posguerra y mis padres me sobrealimentaron. Entonces, un niño gordo significaba un niño sano.”

Habla con naturalidad y con absoluta frialdad del comportamiento de sus padres con respecto a la comida. ¿Qué quiere decir “unos padres de posguerra que le sobrealimentaron”? Traducido, esto significa: una escena de tensión en torno a la mesa, unos padres que fuerzan a comer a un niño, aunque éste ya estuviera lleno o no le apeteciera la comida, gritos, golpes en la mesa y, quizás, la cuchara metida a la fuerza en la boca del pequeño Eduard que no podía hacer nada por defenderse. La única solución para que acabara toda aquella situación era callarse y engullir todo lo que quisieran sus padres.

Tuvo que tragarse toda la comida, pero, también, las emociones de frustración, rabia e impotencia que sentía el niño frente a la imposición de sus padres. Además, los comentarios de los familiares y vecinos reforzarían toda la situación… “qué niño más sanote, qué bien cuidado, es cómo un angelote, etc.” El niño Eduard, acabó sucumbiendo a la única realidad que conocía y a lo que escuchaba por todos lados. Incluso, con el tiempo, dejó de hacer caso a sus emociones y terminó convenciéndose de que sus padres hacían lo mejor para él, que lo hacían “por su propio bien”. Por cierto, este patrón de comportamiento, lo vuelve a utilizar en la actualidad: convence a los padres que utilizan su método de que, aunque los niños lloran y sufran, ellos están haciendo lo mejor para sus hijos. Retorcido ¿verdad? Exculpa de toda responsabilidad moral, a los padres que usan su cruel método, con el fin de negar y esconder la culpa de sus propios progenitores y, de este modo, evitar examinar su propia realidad de niño maltratado.

Actualmente, en lugar de espantarse por cómo le forzaron a comer, se mantiene neutro, sin manifestar emoción alguna. ¿Cómo podría ser de otra manera, si tuvo que negar sus propias emociones?

 

Volcar sus emociones reprimidas sobre inocentes.

“La crisis salvará a los niños, seguramente los enseñará a sufrir, estarán educados en la frustración. El éxito es algo totalmente puntual, hemos de tender a buscarlo, pero el camino al éxito está lleno de frustraciones. Hasta ahora los niños lo tenían todo”

En la infancia, el pequeño Eduard tuvo que negar el maltrato recibido y reprimir las emociones que no podía expresar, pero esto no significa que la energía de estas emociones haya desaparecido. Si pensamos en la frialdad del método Estivill al no permitir acudir a los padres a consolar al niño que llora solo en la habitación, no resulta difícil deducir dónde vuelca el Dr. Estivill toda la rabia y frustración que no pudo expresar contra sus padres. Sólo alguien que haya sido forzado a reprimir sus emociones y a no reconocer el maltrato sufrido en su infancia podría justificar este tipo de métodos para enseñar a dormir a los niños. Sólo alguien que ha debido negar su propio sufrimiento permanecerá ciego ante el sufrimiento de los demás y será capaz de vender un método de adiestramiento que roza el sadismo.

Se percibe en las declaraciones de este sujeto, la errada filosofía de personas que han sufrido mucho, según la cual, como la vida es dura, hay que preparar a los niños desde que son pequeños y educarles en la frustración. El pequeño Eduard interiorizó las ideas de sus padres, según las cuales, las cosas se consiguen mediante el sufrimiento y la frustración.

El daño es aún mayor si tenemos en cuenta que sus libros confunden a muchos padres en unos momentos tan delicados como son los primeros meses y años de sus hijos. Toman al Sr.Estivill como una referencia de autoridad y no pueden cuestionarse si lo que dice tiene o no tiene sentido. En momentos de desesperación, recurren a la solución “fácil” que les ofrece su método, pero en su libro, el Sr. Estivill, debería informarles también de que las privaciones de apego, cariño y acompañamiento en la primera infancia, conllevan en la vida adulta numerosas secuelas tanto físicas como psicológicas.

 

Soluciones fáciles, pero sin profundizar en el problema

“Hace ocho años tuve una embolia que por suerte se quedó en la pierna”. Y comenta la periodista: “Llegó a pesar 138 kilos y no tuvo más salida que la cirugía. Ahora está hecho un figurín. Come muy despacio. Tarda una hora de reloj en acabar con el enorme plato de arroz.”

Ante un problema tan extremo y crónico como la obesidad mórbida, en algunas ocasiones, se hace necesario recurrir a la cirugía para revertir el proceso. Sin embargo, me hubiera gustado que el Sr. Estivill hubiese podido trabajar también las causas emocionales que influían en su problema. Estoy seguro de que no lo hizo, máxime cuando hace tiempo declaró que se había operado porque “las dietas no van conmigo”.

En una sociedad estresada como la nuestra que busca la solución inmediata para todos los problemas sin tener que esforzarnos lo más mínimo, esa actitud está bastante extendida, pero eliminar el síntoma no significa que el problema haya desaparecido. Tarde o temprano, las mismas emociones que no ha querido ver y que provocaron la obesidad, buscarán una nueva forma de expresión, a través de otro síntoma.

Esta actitud de centrarse únicamente la punta del iceberg, sin atender al origen del problema ni pensar en las consecuencias que pueda tener la solución que adoptemos, es la misma que se refleja en su método para enseñar a dormir a los niños. Una intervención que consigue que duerman, pero que se despreocupa de las secuelas emocionales que deja.

 

 Desconexión con la realidad.

“No hay un solo artículo científico ni una sola controversia y crítica en las sociedades y el mundo científico. No he inventado nada: mi mérito es saber poner en palabras sencillas lo que la ciencia ha ido descubriendo. Internet no es un foro científico: cualquiera pueda hacer de médico o de periodista.”

Este párrafo de la entrevista, muestra claramente una desconexión total de la realidad. No sólo niega toda la evidencia empírica de los últimos cuarenta años sobre el apego, sino que, además, se erige en el portavoz que nos traduce los conocimientos científicos a los pobres legos e ignorantes que, prácticamente, no sabemos leer. Sr. Estivill, en Internet hay muchísimos profesionales de muy distintos campos, formados y con la preparación suficiente como para poder entender el lenguaje científico.

Tal y como usted dice, no hay controversia alguna en el mundo científico con respecto a su método, pero es justo al contrario de cómo usted lo interpreta. Todos los descubrimientos de los últimos años sobre apego y neurología, ponen de manifiesto las gravísimas consecuencias de separar a un niño de sus padres y dejarlo llorar hasta que se duerma. Desde John Bowlby hasta Sue Gerhardt, pasando por Alice Miller o Thomas Verny, todos coinciden en lo mismo. No hay absolutamente ningún estudio que diga que el abandono es beneficioso para los bebés. Lo único que usted puede afirmar de su método es que consigue que los niños duerman, pero sin importarle las consecuencias emocionales que pueda acarrear, lo cual, me parece además de irresponsable, muy peligroso.

 

Defensa ciega de su método.

Durante la semana pasada, en todas las entrevistas del Sr. Estivill concedidas a numerosos medios de comunicación, hemos podido ver cómo tanto las preguntas como las respuestas eran muy similares. Parecía como si cada intervención fuera la representación de un guión estudiado, preparado de antemano y sin preguntas incómodas. En cada una de las entrevistas, Estivill repetía de forma insistente las mismas ideas falaces: que la comunidad científica apoya su método y que él es el encargado de hacer entender al pueblo llano las conclusiones actuales de la ciencia.

Pero por mucho que se repita una mentira, ésta no se convierte en verdad. Aunque el Sr. Estivill insista, hasta la saciedad, en defender su método, la realidad sigue siendo la misma: los niños sufren y se traumatizan terriblemente por culpa de su sistema para “enseñarles” a dormir. Jamás un estudio podrá demostrar los beneficios de los métodos conductistas de adoctrinamiento para enseñar a dormir, por mucho que él se esfuerce en convencernos de lo contrario.

Por otro lado, siempre intenta desprestigiar todas las críticas que se le hacen en Internet diciendo que no quiere entrar en polémicas y basándose en un supuesto apoyo científico que, por cierto, nunca muestra. En ningún momento, ni siquiera en sus libros, cita un solo artículo que apoye su sistema.

Ante esta defensa tan obstinada y fortificada de su método, no puedo evitar preguntarme si no estará el Sr. Estivill tan encerrado en su burbuja de falsedad que, inconscientemente, teme que una sola pregunta sobre las emociones de los niños y las consecuencias de su sistema pueda desmoronar el inestable castillo de naipes en el que vive.

Sospecho que la misma energía que emplea actualmente para defender su método a pesar de la crueldad que supone para los niños, fue la misma que tuvo que utilizar de pequeño para negar la realidad del maltrato al que fue sometido por sus padres.

 

Una recomendación final.

Por todo lo visto anteriormente, Sr. Estivill, me preocupa que su percepción de la realidad esté más influenciada por su educación coercitiva y las emociones reprimidas de su infancia que por los avances científicos.

Dado el daño que usted provoca en millones de niños, engañando a sus padres y convenciéndoles de la bondad de su método, considero de vital importancia para nuestra sociedad, que usted sea capaz de sacar a la luz y asumir la realidad de su propia infancia. Se aprovecha de que muchos padres, que también fueron maltratados de pequeños, ven en su método una manera de seguir perpetuando esa misma educación con sus propios hijos y, además, encuentran en sus libros una excusa para atenuar su culpa. Muchas madres me han dicho cosas como “amigas mías lo han utilizado con sus hijos y no pasa nada”, pero la realidad es que sí que este método conlleva repercusiones físicas y psicológicas negativas para la salud de sus hijos.

Debido a esa gran influencia que usted tiene sobre tanta gente, sería muy importante que, tras someterse a una profunda terapia, fuera capaz de retractarse de todo lo que ha escrito. Si lo hiciera, podría ayudar a quitar la venda de los ojos a muchos padres que siguen tan ciegos como usted con respecto al sufrimiento de los niños.

Debería tomarse este trabajo terapéutico muy en serio ya que, en algunos casos, esa separación de la realidad resulta peligrosa, sobre todo, si publica libros y sus opiniones confunden a millones de personas. El daño que usted está provocando a la sociedad es incalculable. Los niños adiestrados con su método serán adultos frustrados y resentidos que, al igual que usted, podrán acabar proyectando esas emociones sobre los demás y no ayudarán a rebajar el nivel de tensión y violencia de nuestro mundo.

Texto: Ramón Soler

Acerca del autor

Ramón Soler Ramón Soler - rsoler@mentelibre.es Psicólogo Colegiado Sanitario experto en Terapia Regresiva Reconstructiva, Hipnosis Clínica, Psicologia Pre y Perinatal, Psicología infantil y Psicología de la Mujer. Escritor, Divulgador y Conferenciante. En la actualidad pasa consulta Online para todo el mundo y Presencial en Málaga (España). Compagina esta labor con la de Codirector, Autor y Administrador de este Blog. Puedes visitar más sobre su trabajo como Psicólogo en : www.regresionesterapeuticas.com