Los políticos nos tratan igual que los maltratadores a sus víctimas.

Los políticos nos tratan igual que los maltratadores a sus víctimas.

 

En esta última década, estamos asistiendo a un dramático recorte de nuestras libertades, derechos y de la calidad de vida que habíamos logrado gracias al duro trabajo de nuestras generaciones anteriores.

Tras los brutales atentados del 11 de septiembre de 2001, en los que unos violentísimos extremistas religiosos causaron miles de víctimas, los gobiernos nos dijeron que, para garantizar nuestra seguridad, debíamos sacrificar parte de nuestra intimidad. La amenaza de nuevos ataques terroristas fue la excusa perfecta para empezar a limitar nuestra libertad.

Por otro lado, desde que empezó esta crisis económica en la que estamos inmersos desde el año 2008, diferentes gobiernos, tanto de izquierdas como de derechas, nos han ido imponiendo una serie de medidas de austeridad que van diluyendo, poco a poco (aunque cada vez a un ritmo más acelerado), los logros y derechos que tantas décadas de esfuerzo y sacrificios nos habían costado conquistar.

Escuchando las justificaciones que nuestros dirigentes han esgrimido para realizar más y más recortes, no podía evitar que me viniera a la mente el genial título que Alice Miller eligió para uno de sus libros: “Por tu propio bien”. A lo largo de sus imprescindibles páginas, Miller explica cómo los padres justifican los maltratos a sus hijos escudándose en que es lo mejor para ellos. Al mismo tiempo, los niños son incapaces de protestar y terminan asumiendo la idea de que sus padres les pegan porque les quieren. A su vez, cuando estos niños se conviertan en padres, al ser ésta la única educación que han conocido y no tener otros puntos de referencia, repetirán con sus hijos la misma forma de crianza y las mismas palabras que sus padres les dijeron a ellos, añadiendo un eslabón más a la larga cadena de maltrato infantil. Además, estas mismas justificaciones son usadas por los maltratadores contra sus parejas, ya que la violencia es la única manera de relacionarse con los demás que han aprendido.

Muchos de mis pacientes, en la entrevista inicial, me relatan absolutamente convencidos que ellos eran unos bichos, unos niños malos y que se merecían cada azote que recibieron de sus padres. Tienen tan interiorizados los motivos que les daban sus padres para pegarles que no son capaces de cuestionárselos. A medida que avanzan en su terapia, van descubriendo el engaño: ni ellos eran malos, ni sus padres tenían ningún derecho a pegarles.

Si nos fijamos en los motivos que dan muchos padres para maltratar a sus hijos (o los de muchos adultos para maltratar a sus parejas) y los comparamos con las razones que arguyen nuestros políticos para justificar los recortes, más demenciales de nuestra historia, en derechos y libertades, veremos que apenas hay diferencias.

Similitudes entre políticos y maltratadores

Maltratadores: Lo hago por tu bien.

Rajoy:” el Gobierno tiene los objetivos claros, tiene un rumbo, sabe cuáles son los instrumentos y tengo la total y absoluta confianza de que este equipo va a lograr sacar a España adelante”

Zapatero (2010): “Lo necesitamos para cumplir nuestros compromisos europeos, para reforzar la confianza en nuestra economía, para fortalecer nuestro sistema productivo”

Maltratadores: Me duele más a mí que a ti.

Cospedal: “Un gobierno que toma estas medidas, desde luego, no las está tomando por gusto”

Rajoy: “Hacemos lo que no nos queda más remedio que hacer, tanto si nos gusta como si no. Yo soy el primero en estar haciendo lo que no me gusta”

Maltratadores: No me dejas otra alternativa.

Rajoy: “Estas medidas no son agradables, pero son imprescindibles”

Rajoy: “Los españoles no podemos elegir si hacemos o no sacrificios. No tenemos esa libertad”

Maltratadores: Ya me lo agradecerás cuando seas mayor.

Zapatero: “Se concibe como el propósito expreso de no limitar las posibilidades de la recuperación económica, sobre todo en el momento en que, conforme a nuestras previsiones, debía iniciarse la recuperación de nuestra economía.”

Rajoy: “Estoy convencido de que al final del sacrificio nos espera la recompensa”

Maltratadores: El miedo como estrategia.

Cospedal: “Si no tomamos estas medidas, van a venir otros a ponerlas y va a ser mucho peor”.

Rajoy:”Un país y una economía sin sistemas financiero no puede funcionar”

El miedo es una gran estrategia de manipulación y los que desean dominar a otros, saben utilizarlo en su beneficio. Los políticos nos amenazan con ataques terroristas y con la debacle de nuestro sistema financiero para imponer sus recortes, mientras que los padres también manejan, de forma más o menos explícita, la necesidad vital de protección que tienen los niños para hacer valer su voluntad. El niño sabe que sin sus padres no puede sobrevivir, de modo que se plegará a lo que ellos le ordenen, le guste o no. La mujer maltratada también está atenazada por ese mismo miedo. Su autoestima está tan deteriorada que es incapaz de ver otra alternativa y cree que no puede lograr nada sin su pareja, aunque sea un maltratador que la hace sufrir hasta extremos inimaginables.

 

El cambio

El proceso de cambio, en la terapia, comienza a manifestarse cuando conseguimos ampliar nuestro campo de visión y nos damos cuenta de que nuestros padres no tenían razón. No hay ninguna justificación para los maltratos, no lo hacen por nuestro bien, sino por su propio egoísmo. Ni a los padres, ni al marido maltratador les duele, es el niño o la mujer quien sufre los golpes. Siempre hay alternativas, el maltrato nunca es una opción. No hay nada que agradecer, sino mucho que reprochar. Y, finalmente, conseguimos madurar y ser adultos libres e independientes cuando nos damos cuenta de que los miedos con los que nos manipulaban de pequeños ya no son tan importantes o ni siquiera existen. Aunque la vida jamás está exenta de riesgos, es mucho más satisfactorio vivirla plenamente, siendo capaces de afrontar sus dificultades, que limitarse a subsistir sufriendo el yugo de amenazas y miedos.

Creo que nuestra sociedad está llegando a ese punto de la terapia en el que ya no quiere seguir sufriendo por los condicionamientos y los miedos del pasado, y está alcanzando la madurez necesaria para cambiar. Muchos expertos economistas, entre ellos algún premio Nobel, han declarado que las medidas que están tomando nuestros gobernantes no van a servir de nada, no nos van a sacar de la crisis. Aún es más, estos mismos especialistas han vaticinado que la consecuencia de tan nefastas decisiones será que nos hundamos aún más en la crisis.

Tras estos años de pérdida de libertades, derechos y poder adquisitivo (de las clases trabajadoras, no de las élites dominantes que no han visto mermado ninguno de sus privilegios), los recortes y restricciones tan demenciales que estamos padeciendo, están logrando que millones de personas se pongan de acuerdo para unirse y protestar.

Nos estamos dando cuenta de que la amenaza del infierno de la quiebra total del sistema financiero ya no nos hace tanta mella pues día a día, los ciudadanos somos más pobres, se nos conculcan más derechos y tenemos menos que perder. También nos estamos percatando de que no necesitamos políticos corruptos que nos engañen, ni empresarios que se lucren a nuestra costa, ni bancos codiciosos que malversen nuestro dinero y luego pidan más fondos  para que, entre todos y durante generaciones, les rescatemos de sus desaguisados.

Para finalizar, me gustaría dejaros con un caso que muestra que es posible cambiar el sistema. El Ayuntamiento de Torrelodones (Madrid) no está gobernado por políticos profesionales, sino por un grupo de vecinos con ganas de luchar por la mejora de su ciudad. Prescindieron de los numerosos consejeros anteriores del alcalde, eliminaron los coches oficiales, cancelaron los gastos en comidas y demás compras inútiles. En 2011, en plena crisis económica, consiguieron un superávit de 5.4 millones de euros. Si cada Ayuntamiento de España, cada Comunidad Autónoma e, incluso, si el Gobierno central estuviera regido por ciudadanos con verdadero interés de servicio a su país, saldríamos de esta crisis en muy poquito tiempo.

Texto: Ramón Soler

Acerca del autor

Ramón Soler Ramón Soler - rsoler@mentelibre.es Psicólogo Colegiado Sanitario experto en Terapia Regresiva Reconstructiva, Hipnosis Clínica, Psicologia Pre y Perinatal, Psicología infantil y Psicología de la Mujer. Escritor, Divulgador y Conferenciante. En la actualidad pasa consulta Online para todo el mundo y Presencial en Málaga (España). Compagina esta labor con la de Codirector, Autor y Administrador de este Blog. Puedes visitar más sobre su trabajo como Psicólogo en : www.regresionesterapeuticas.com