Tiempo de descanso

Tiempo de descanso

Desde hace algunos años vengo observando cómo, en paralelo al desarrollo de la tecnología social, va disminuyendo nuestro tiempo de reposo emocional y mental. Nuestros momentos de ocio y trabajo se vuelven divergentes, perdemos concentración y, casi todos, estamos inmersos en lo que ahora llaman “multitarea”. Mientras tomamos un café con los amigos, estamos leyendo nuestro correo, mandando Tweets y corrigiendo el texto que teníamos que enviarle a última hora de la noche a nuestro jefe (al que no le importa que estemos de vacaciones y, con la excusa de que nos tiene localizados, nos sigue imponiendo tareas). Vamos a la playa y estamos repasando las actualizaciones de Facebook de nuestros amigos, a la vez que leemos una novela en nuestro dispositivo y que le comentamos a nuestro hijo que luego se lo prestaremos para jugar a último juego de moda. Trabajamos, nos conectamos, leemos, nos informamos, continuamente, sin tiempo de dejar reposar a nuestro cerebro, sin tiempo de silencio o de descanso para nuestros sentidos y esto, además de agotador, supone una fuente de estrés y desgaste emocional enorme.

Si bien la tecnología ha creado un impacto muy positivo en nuestras vidas y ha supuesto un gran avance para muchos de nosotros, también creo que en occidente, casi todos, incluidos los niños, hemos entrado en un frenesí tecnológico que nos tiene atrapados y bien en sus garras. Casi podría decirse que sufrimos adicción masiva a la tecnología y que ésta nos está influyendo ya en nuestros hábitos, costumbres y necesidades. Tanto, que incluso nuestra calidad de sueño se está viendo afectada por el excesivo uso de pantallas y dispositivos móviles.

Somos humanos tecnológicos, ¿Homo dáctil?, nuestros avances no podemos negarlos pues sería un retroceso y, como comentamos con anterioridad, la tecnología ha venido pareja de grandes ventajas que podemos comprobar en nuestro día a día. Pero también tenemos que recuperar nuestra parte “Homo” y no olvidar que, a fin de cuentas, somos unos primates que durante millones de años vivimos en medio de la naturaleza en libertad, concentrados en la búsqueda de alimentos, perdiendo nuestra vista en el horizonte, dejando vagar nuestros sentidos en busca de aquellos colores que delataban la presencia de un animal, una fruta o un tubérculo. En aquel entorno fue en los que nuestros sentidos se desarrollaron: fragancias, colores, texturas, sabores, sonidos numerosos, diversos, variados. En la sabana, en el bosque, cerca del mar, rodeado de múltiples sensaciones, nuestro cerebro creció y evolucionó combinando los momentos de concentración, con los de tensión, la acción con la observación, también, las emociones fuertes, la descarga de adrenalina y hormonas del estrés, con la quietud, el silencio y el reposo (endorfinas, serotonina).

Nuestro cerebro y nuestra psiquis, también se nutren del reposo, de la tranquilidad, de la quietud, del disfrute de los sonidos de la naturaleza que nos retrotraen a nuestros orígenes naturales. Tenemos, como en todo, que buscar el equilibrio. En este caso, entre nuestro origen natural y nuestra evolución tecnológica. La tecnología nos ayuda a avanzar, nos trae noticias, información, ocio y trabajo, pero debemos aprender, durante ciertos momentos de nuestro día a día y de nuestra vida, a desapegarnos de ella. Nuestro cuerpo y nuestra mente, para nutrirse de las endorfinas, la serotonina y la oxitocina  proporcionadas por momentos de armonía, de quietud y de Amor, necesitan también disfrutar de tiempo de concentración, de relajación de nuestros sentidos, de instantes  de reposo libres de multitarea y tecnología.

En nuestro día a día podemos tomarnos de muchas formas estos momentos de descanso. Aquí os dejamos algunas ideas.

–  En tu trabajo, cada cierto tiempo, tómate unos minutos de reposo. Levántate de la silla, pasea un poco, mira por la ventana, deja vagar la vista por el horizonte, bébete con parsimonia un buen vaso de agua.

–  Tómate unos minutos al día para meditar. Concéntrate en tus pensamientos, escucha música clásica suave, sonidos de la naturaleza, una relajación guiada.

–  Si puedes, y tu entorno te lo permite, da un paseo por un espacio natural, parque, playa, sendero. Déjate impregnar por olores, concéntrate en los sonidos, toca diferentes texturas, fíjate en los diversos colores, siente el viento en tu piel, el frío, el calor. Para estos instantes de concentración y quietud, no te lleves reproductores de música, que tus sentidos estén libres de influencias.

–  Practica varias veces a la semana actividades manuales y/o físicas, que te proporcionen un acceso directo al conocimiento de tu cuerpo y tu mente. Pueden servir multitud de ocupaciones como el Yoga, el Taichi, modelado, pintura, biodanza, etc.

–  Queda con tus amigas y amigos para charlar, hablar, comer, jugar, bailar, miraros. En esas reuniones, deja el móvil apagado en el bolso, en el pantalón, prescinde de las redes sociales durante unas horas. Cuando vuelvas a casa, aún seguirán ahí, no vas a perderte nada fundamental por no leer las actualizaciones durante un rato.

–  Si tienes hijos, juega con ellos: cocina, pinta con los dedos, cuéntales cuentos, vete a la piscina a nadar, a la playa a pasear, inventa historias, déjate llevar por sus propuestas, su creatividad y su maravillosa imaginación.

–  Si tienes la posibilidad, disfruta de tus vacaciones en Parques Naturales, Playas no masificadas, entornos donde puedas contemplar animales, insectos, árboles, ríos, infinitud de colores, texturas, sonidos, olores…

–  Unos minutos antes de ir a dormir, apaga todos los dispositivos y tómate un tiempo para relajarte: escucha música, lee un buen libro en papel, habla con tu pareja, pídele que te de un masaje o dáselo tu a él/ella.

Texto: Elena Mayorga

Foto: Flikr

Acerca del autor

Elena Mayorga Elena Mayorga - emayorga@mentelibre.es Licenciada en Filosofía y Letras. Madre, Escritora, Pensadora y Divulgadora. Escribo principalmente sobre Crianza Respetuosa, Procesos Emocionales de la Mujer, Maternidad y Autoconocimiento . Autora de literatura infantil Respetuosa. Bloguera.