Mensajes aleccionadores en la Silla de Pensar

Mensajes aleccionadores en la Silla de Pensar

Hace unos meses, escribí sobre cómo la masificación (y banalización) de las técnicas de modificación de conducta han llegado a tal punto, que la tristemente famosa, Silla de pensar, ha pasado a ser un mueble de venta habitual en las jugueterías y tiendas de decoración. Hoy quiero seguir ahondando, con este artículo, en el peligro que supone el uso generalizado e indiscriminado del Time Out como método de manipulación de la conducta.

Buscando en Internet para documentarme sobre este tema, me sorprendió la infinidad de modelos diferentes de sillas de pensar que podemos encontrar (eso sí, de tamaño todas pequeñas, al parecer todavía nadie ha sucumbido a la tentación de “inventarlas” para adultos).

Según los gustos de los padres (supongo que ningún/a niñ@ la pedirá de regalo de cumpleaños), se pueden comprar amarillas, verdes, rosas, rojas, azules, turquesa, más redondeadas, más cuadradas y ¿por qué no? con una contundente inscripción inspirada en el ideario de crianza de la madre y el padre. Sí, has leído bien, muchos padres decoran las sillitas destinadas a sus pequeños con sutiles (y no tan sutiles) mensajes o sentencias sobre las que el niño debe reflexionar mientras cumple su castigo.

Comprobaréis que la imaginación de padres y educadores no tiene límites. Tampoco tiene freno su afán por someter y reprimir a los pequeños.

Viendo hasta qué grado de cinismo y manipulación llegan estos mensajes, creo que ni siquiera los conductistas que desarrollaron estas técnicas pudieron imaginar hasta qué punto de barbaridad y perversión se podía llegar con el abuso de la técnica del Time Out.

Pasemos a comentar brevemente algunos de estos modelos de Silla de Pensar:

Modelo nº 1: por tu propio bien

Tiempo para pensar sobre las cosas que haces, pero siempre recuerda que… te quiero

(adornada con elegante y “práctico” cronómetro acoplado para controlar el tiempo de forma precisa y científica)

El mensaje que recibe la pequeña Savannah cuando es castigada a sentarse y pensar sobre esta frase es: “lo que hago está mal, si mamá me quiere y me castiga, es porque yo he sido mala y me lo merezco”.

Como resultado de la represión sufrida, la niña se somete, niega sus emociones y asume como bueno el mensaje de que todo lo que hacen los padres, lo hacen por su bien. No puede protestar y, encima, deberá estar agradecida por la buena educación que ha recibido.

Las consecuencias para la salud emocional del adulto son devastadoras, como ya hemos explicado en otros artículos de este blog.

Modelo nº 2:  el obediente.
silla de pensar

“Seré bueno, como sé que debo”

Traducción: obedece y convéncete de que debes hacer caso a todo lo que dicen tus padres sin cuestionarles nada.

El niño niega y reprime tus emociones, no puedes protestar y, además, se convence de que es malo puesto que ha sido castigado por no seguir el camino marcado por sus padres (aunque sabe cuál es).

Modelo nº 3:  el criminal.
silla de pensar

“Do the crime, do the time”

Esta silla tiene el toque siniestro de una sala de interrogatorios.

Mediante un “hábil” juego de palabras, equipara la desobediencia a un crimen. De este modo, los padres inoculan al niño el miedo al castigo y la necesidad de portarse bien si no quiere ser un criminal.

Modelo nº 4:  el religioso.
silla de pensar

“Jesús me ama, yo lo sé. Porque la Biblia así lo dice”

Este modelo viene con un cajoncillo bajo el asiento para guardar la Biblia y que el niño pueda leer el Evangelio mientras está castigado. El mensaje subyacente es que tienes que portarte bien si quieres que Jesús te ame. Es la versión divina del sometimiento.

Los padres quieren que el niño obedezca y, como saben que el pequeño depende de sus cuidados para sobrevivir, condicionan sus atenciones y su cariño al buen comportamiento. En este caso, el niño es doblemente sometido… a sus padres y a Jesús.

¿Y el balancín? Mamá y Papá son muy buenos, te castigan, pero en un balancín para que al menos puedas mecerte mientras piensas en tus “pecados” (te quiero, pero te castigo porque lo mereces, cruel y sutil ¿no os parece?)

Modelo nº 5:  a fastidiarse.
silla de pensar

“No siempre puedes tener lo que quieres”

Y debajo: “si no lo consigues a la primera, hazlo como tu madre te dijo”.

Es decir, sólo puedes tener lo que tus padres quieran y, si quieres triunfar, hazle caso a tu madre.

Modelo nº6:  obediencia en verso.
silla de pensar

“Uh-oh… has sido pillado, ahora una lección debe ser aprendida.
Siéntate en esta silla de madera, quizás la próxima vez serás bueno”

¿Cuál es la lección que debe aprender el niño? Quizás a que no le pillen la próxima vez para que no le castiguen.

Y, por supuesto, también tenemos versiones en castellano. No carguemos todas las culpas a los sajones.
silla de pensar

(Silla con carita triste)

¿Qué he hecho mal? ¿Qué tengo que hacer la próxima vez?

Texto: Ramón Soler

Acerca del autor

Ramón Soler Ramón Soler - rsoler@mentelibre.es Psicólogo Colegiado Sanitario experto en Terapia Regresiva Reconstructiva, Hipnosis Clínica, Psicologia Pre y Perinatal, Psicología infantil y Psicología de la Mujer. Escritor, Divulgador y Conferenciante. En la actualidad pasa consulta Online para todo el mundo y Presencial en Málaga (España). Compagina esta labor con la de Codirector, Autor y Administrador de este Blog. Puedes visitar más sobre su trabajo como Psicólogo en : www.regresionesterapeuticas.com