Recuerda tus maravillosas ideas nocturnas

Recuerda tus maravillosas ideas nocturnas

¿Te has despertado alguna vez, en mitad de la noche, con una idea brillante en la cabeza y la has olvidado por no tener dónde apuntarla?

¿Te gustaría tener una aplicación que conectara tu cerebro con tu Ipad para poder enviar y almacenar estas ideas y, así, tener la posibilidad de recuperarlas?

Te propongo algo mucho más efectivo y económico: usar el enorme potencial de tu cerebro para crear un espacio virtual donde guardar tus ideas durante la noche y, de esta forma, poder recuperarlas a la mañana siguiente.

Este método es gratuito y está al alcance de cualquier persona. Mi sugerencia es que empieces a practicarlo hoy mismo. Cuanto más lo entrenes, más fácil te resultará cada vez.

Aquí te lo dejo, son sólo tres sencillos pasos:

1- El Recordatorium

El “Recordatorium” es un espacio virtual que tú escoges para guardar tus ideas nocturnas. Este espacio, debe ser un lugar (u objeto) sencillo y conocido, dividido en varios compartimentos o que contenga distintos elementos a los que asociar tus ideas. Puede ser el cajón de los cubiertos, tu armario de la ropa, una granja de animales, un paisaje, una exposición de cuadros o, incluso, un tablero de ajedrez.

Puedes ser flexible y elegir un sitio diferente cada vez, dependiendo del tipo de idea que quieras guardar.

Veamos un ejemplo práctico para que puedas hacerte bien a la idea del uso del Recordatorium. He tenido una idea muy buena que quiero incluir en un taller que voy a impartir sobre Crianza Respetuosa y no quiero que se me olvide. Elijo como Recordatorium una cómoda con cajones numerados.

2- Asociar la idea a un objeto.

El segundo paso es asociar tu brillante idea a un objeto de tu Recordatorium, para poder recuperarla a la mañana siguiente.

Estos serían los pasos a seguir: Tienes una idea, un sueño inspirado, que quieres guardar para reflexionar sobre él a la mañana siguiente. Piensas en el Recordatorium que tú mismo has escogido y buscas un nexo de unión entre tu idea y el objeto del Recordatorium que vas seleccionar.

No hay norma fija para realizar este paso, es algo muy personal que tú misma tienes que encontrar. La asociación puede estar en la forma, el color o cualquier otra característica que tú elijas. Para que el “Recordatorium” resulte efectivo, este vínculo, entre idea y objeto, debe ser lo más personal posible. Este nexo, debe ocurrírsete de manera natural, sin forzarlo. De esta forma, te será mucho más fácil recordarlo por la mañana.

Una vez hayas decidido sobre qué objeto, animal o color vas a asociar tu idea, tendrás que programar tu mente para que guarde esta información y puedas evocarla al despertar. Para hacer esto, repite mentalmente un par de veces: “por la mañana recordaré esta asociación”.

Entonces, puedes volver a dormirte tranquilamente, con la seguridad de que la recordarás a la mañana siguiente.

Siguiendo con el ejemplo práctico, yo elijo el sexto cajón de la cómoda para guardar mi idea. La asociación que me hace recordarlo es que mi hija tiene seis años y mi idea estaba relacionada con esa franja de edad. Abro el cajón, pienso en mi idea, me la repito, la deposito allí y me digo: “por la mañana recordaré esta asociación”.

3- Recordar.

En algunas ocasiones, puede que recuerdes tu estupenda idea nada más despertar. Además, a medida que vayas practicando este ejercicio, tu cerebro estará más entrenado y se acostumbrará a recordar tus ideas nocturnas con más facilidad.

Si no conectas con tu idea inmediatamente, pero tienes el recuerdo de haberla guardado, debes quedarte unos minutos en la cama. Si suena el despertador y te levantas bruscamente, te será más difícil recordarla.

Antes de salir de la cama, cierra los ojos, toma un par de respiraciones para volver al Recordatorium que hayas elegido esa noche. Busca, entonces, el objeto con el que asociaste tu idea. No lo fuerces, deja que tu mente fluya y, en breve, podrás acceder a tu idea con todos sus detalles.

Para terminar, sal de tu Recordatorium, abre los ojos y anota tu idea en un cuaderno.

Si volvemos al ejemplo práctico, la secuencia sería la siguiente: me despierto, recuerdo que he tenido una idea esta noche y quiero recuperarla. Me relajo, voy a mi “Recordatorium”, abro el sexto cajón de la cómoda y recojo mi idea para el taller de crianza respetuosa. Salgo del Recordatorium y apunto mi idea.

Espero que te sea útil este ejercicio y que compartas con nosotros cómo lo has utilizado.

Texto: Ramón Soler

Foto: Flickr

Acerca del autor

Ramón Soler Ramón Soler - rsoler@mentelibre.es Psicólogo Colegiado Sanitario experto en Terapia Regresiva Reconstructiva, Hipnosis Clínica, Psicologia Pre y Perinatal, Psicología infantil y Psicología de la Mujer. Escritor, Divulgador y Conferenciante. En la actualidad pasa consulta Online para todo el mundo y Presencial en Málaga (España). Compagina esta labor con la de Codirector, Autor y Administrador de este Blog. Puedes visitar más sobre su trabajo como Psicólogo en : www.regresionesterapeuticas.com