Prohibida la entrada a niños

Prohibida la entrada a niños

El otro día me comentó Ramón Soler que estaba de moda prohibir la asistencia de niños a bodas. Cuando me lo dijo, confieso que me quedé chocada. Por supuesto, comprendo que cada uno en sus ritos y celebraciones, impone sus normas y gustos, pero lo cierto es que para mí, este es un indicador más del punto de estigmatización a la infancia al que estamos llegando en nuestra sociedad.

Prohibido niños en hoteles, en aviones, en trenes, en bodas, en fiestas, en tiendas…si nos descuidamos, dentro de poco se impondrán toques de queda anti-niños: “prohibido niños en la calle a partir de las 20h”, motivo: nos estorban, no los aguantamos, no queremos verles, que los encierren sus padres en casa, que son una lata …los adultos queremos estar solos, tranquilos, los niños se mueven, ensucian, hacen ruido, nos molestan, nos llevan la contraria, piensan por sí mismos, no nos obedecen ciegamente … (aunque bien mirado, algunos adultos tiran papeles al suelo, tocan el claxon insistentemente, se pelean entre ellos, se matan, pegan, insultan, maltratan, se emborrachan, cantan por la calle, provocan accidentes, degradan a las personas que viven y piensan de forma diferente ….).

Prohibir: impedir, vedar, vetar, condenar, inhabilitar, privar, negar, denegar, excluir, restringir, proscribir, suprimir, quitar, anular, mandar, preceptuar, ordenar, imposibilitar, paralizar, evitar, reprimir, perturbar

Prohibir, su significado, sus sinónimos, conllevan una profunda carga de rechazo, de discriminación, de violencia.

¿Sobran los niños en nuestra sociedad? ¿Sobran los ancianos? ¿Sobramos las madres? ¿Sobramos los padres? ¿Sobramos los mayores de cuarenta?

Una sociedad que rechaza tan categóricamente a sus niños es una sociedad que está profundamente enferma. Si negamos la infancia, si la ocultamos, si la encerramos, nos negamos a nosotros, rechazamos lo que fuimos, bloqueamos lo que seremos, perpetuamos todos nuestros males culturales, sociales y emocionales y los agravamos.

¿Por qué prohibir a la infancia? ¿Aún somos los niños heridos que fuimos? ¿No queremos competir por la atención de los demás? ¿Queremos ser visibilizados? ¿Somos inmensamente egoístas? ¿Incapaces de compartir momentos de ocio? ¿Incapaces de empatizar? ¿Incapaces de ser pacientes? ¿Incapaces de comprender que los niños tienen sus propios ritmos, problemas, pensamientos, necesidades? ¿Incapaces de asumir nuestra responsabilidad como adultos de acompañar a los niños hacia su madurez? ¿Incapaces de abandonar el hedonismo? ¿Incapaces de dejar de pensar en otros? …

A los niños se les prohíbe, se les medica, se les castiga, se les premia, se les manipula, se les acalla, se les encierra, se les esconde, se les niega, se les rechaza.

Por supuesto, cada uno en sus negocios y en sus fiestas que tome sus propias decisiones, el prohibir niños es, simplemente, una muestra más de estos tiempos adultocentristas que vivimos.

Por cierto,

En tiempos, no hace tanto, las mujeres no podíamos entrar en los bares. Aún existen algunas sociedades donde tenemos la entrada vetada.

En tiempos, no hace tanto, los afroamericanos no podían sentarse en el autobús al lado de los blancos. Aún existen muchos lugares donde se sigue discriminando a las personas por sexo, raza, religión, ideas políticas, etc.

En tiempos, no hace tanto, las mujeres no podían salir de casa sin permiso, aún sucede en algunos países.

En tiempos, no hace tanto, los homosexuales no podían casarse, ni mostrar su relación en público, aún sienten rechazo, son insultados, prohibidos y condenados a la muerte en muchos países.

Son solo unos pocos ejemplos de discriminación, por desgracia, existen muchos más.

Por mi parte, no me gusta que discriminen a mi hija, no me gusta que discriminen a nadie, no me gusta que me discriminen, no me gusta la discriminación, así que si me invitan a un evento lúdico, de ocio, a una celebración, en la que prohíban la entrada a mi hija, sinceramente, no asistiré. Tampoco viajaré en un avión en el que mi hija no sea admitida, ni compraré en una tienda en la que la prohíban pasar, ni comeré en un restaurante en el que le nieguen la entrada.

No me gusta que discriminen a mi hija, no me gusta que discriminen a nadie, no me gusta que me discriminen, no me gusta la discriminación.

Texto: Elena Mayorga

Foto: Flickr

Acerca del autor

Elena Mayorga Elena Mayorga - emayorga@mentelibre.es Licenciada en Filosofía y Letras. Madre, Escritora, Pensadora y Divulgadora. Escribo principalmente sobre Crianza Respetuosa, Procesos Emocionales de la Mujer, Maternidad y Autoconocimiento . Autora de literatura infantil Respetuosa. Bloguera.