Plasticidad cerebral y Terapia Regresiva

Plasticidad cerebral y Terapia Regresiva

Las últimas técnicas de neuroimagen permiten estudiar el cerebro antes y después de aprender algo para poder ver qué zonas se han desarrollado más gracias a ese aprendizaje.

Utilizando estos avances científicos, recientemente, una serie de experimentos han desmontado la antigua idea de que el cerebro sólo se desarrolla durante la infancia y que con posterioridad a este periodo de la vida, nada puede hacerse para modificar nuestro mapa cerebral. Estas últimas investigaciones, han demostrado que el cerebro es flexible y que se puede modificar aunque seamos adultos.

Un experimento famoso es el de la investigación sobre la memoria espacial que se realizó hace algunos años con los taxistas de Londres. En este estudio, comparaban el cerebro de los taxistas nuevos con el de los veteranos y se comprobó que cuanto más tiempo llevaban trabajando, más desarrollada tenían una parte del hipocampo (encargada de la memoria y del aprendizaje espacial). El hecho de tener que memorizar y planificar rutas, provocaba que las áreas del cerebro que se encargan de estas tareas se extendieran de forma mucho más amplia.

Evidentemente, este estudio fue anterior a la incorporación masiva del GPS en el taxi. Dudo que ahora sus cerebros practiquen la gimnasia mental a la que estaban acostumbrados antiguamente cuando debían memorizar un número ingente de direcciones. Eso sí, seguro que lo que sí han desarrollado es la zona que controla el “programar el GPS a la vez que conducen, mientras al cliente le da un ataque de ansiedad”.

Un experimento menos conocido, pero a mi gusto, más interesante, fue el que  estudiaba el cerebro de personas que aprendían a hacer malabares con pelotas (también en Londres). La parte encargada de procesar los estímulos visuales (seguir la pelota), calcular la trayectoria y coordinar el movimiento de las manos era mayor después de tres meses de entrenamiento. Hasta aquí, los resultados son parecidos a lo que aprendimos de los taxistas de Londres, pero lo más interesante es que, si dejaban de practicar, esa parte del cerebro se reducía y volvía a su estado anterior.

Suponiendo que los londinenses no son una raza aparte y que podemos extrapolar los datos de estas investigaciones al resto de la población mundial, esto demuestra que se puede aprender a lo largo de toda la vida, es decir, que no es cierto eso de “yo he sido así siempre y no se puede hacer nada”.

Lo interesante de todo esto con respecto a la Terapia Regresiva es pensar que a lo largo de nuestra infancia, las experiencias que vivimos y nuestra manera de reaccionar ante éstas, van configurando una serie de patrones que son los que vamos repitiendo durante nuestra vida adulta. Lo que nos dicen estos experimentos es que se pueden dejar de reforzar patrones antiguos y se pueden reforzar unos nuevos. También han demostrado que el cambio es posible y que se puede lograr tener una nueva manera de interpretar las cosas o de que éstas nos afecten.

Cuando hablo con mis pacientes sobre estos patrones, les suelo pedir que imaginen que en su cerebro existen redes neuronales que vamos reforzando cada vez que pensamos de una determinada manera. Es más fácil imaginar estas redes como si fueran carreteras o autopistas por donde circula el impulso nervioso. Cuanto más reforcemos un pensamiento o una manera de comportarnos, más reforzaremos esa carretera. Al final, después de años y años de refuerzo, tendremos una autopista de cinco carriles y será mucho más fácil que nuestra manera de interpretar el mundo esté condicionada por estos patrones. El impulso nervioso, en este caso, sería como las personas cuando hacemos un viaje, nadie va por la vieja carretera nacional si tenemos disponible una autopista de cinco carriles.

El trabajo que hacemos en la terapia es dejar de reforzar y no aumentar los carriles de la autopista de los miedos y la baja autoestima; por otro lado, vamos buscando el camino de la seguridad y la confianza en uno mismo. Ese camino siempre ha estado ahí, aunque no lo habíamos reforzado o, mejor dicho, no nos habían dejado reforzarlo. Con el paso de las sesiones, este camino se va convirtiendo en nuestra autopista, en una nueva manera de interpretar el mundo exterior y nuestras relaciones personales. Así, la antigua autopista se va quedando abandonada y cada vez más reducida e intransitada, mientras que la nueva y reluciente autopista cada vez es más amplia y más fácil de utilizar.

Independientemente de nuestras experiencias, podemos cambiar, ya que no nos sirve la excusa del “yo soy rebelde porque el mundo me hizo así”. Implica una gran responsabilidad tomar las riendas de mi vida y ser libre para elegir lo que quiero hacer y con quien quiero estar. Puedo hacerlo, mi historia personal ya no me condiciona. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es si realmente queremos hacerlo.

Texto: Ramón Soler

Foto: Flickr / Autor Nelson D.

Acerca del autor

Ramón Soler Ramón Soler - rsoler@mentelibre.es Psicólogo Colegiado Sanitario experto en Terapia Regresiva Reconstructiva, Hipnosis Clínica, Psicologia Pre y Perinatal, Psicología infantil y Psicología de la Mujer. Escritor, Divulgador y Conferenciante. En la actualidad pasa consulta Online para todo el mundo y Presencial en Málaga (España). Compagina esta labor con la de Codirector, Autor y Administrador de este Blog. Puedes visitar más sobre su trabajo como Psicólogo en : www.regresionesterapeuticas.com